luna
 

¿Por qué son pelados los cerros de los andes?

En un pueblecito remoto y pobre vivía una viuda con su dos hijitos, trabajando duramente para proporcionarles sustento.

La pobre mujer murió de agotamiento y la niña tomó la mano de su hermanito, que era más pequeño, y empezó a recorrer los campos a la busca de alimento. De pronto descubrió un gorrioncillo llevando en el pico una ramita verde con florecillas azules.

– El gorrión lleva en el pico una rama de patata – dijo la niña -, le seguiremos y llegaremos a la chacra donde se cultivan patatas.

¡Ay!, cerca de un poblado les salió al encuentro una vieja harapienta y sucia que, luego de preguntarles adónde iban, se los llevó con engaños a su casa.

Una vez allí, la niña comprendió que pensaban darles muerte. Así que, tomando a su hermanito se lo cargó a la espalda y empezó la huida. Pero sus débiles piernecitas se fatigaban por momentos y comprendió que la vieja no tardaría en darles alcance. Entonces descubrió al gallinazo, posado sobre una roca del sendero. Y le suplicó:

– Escóndenos bajo tus alas, tío gallinazo.

El ave, conmovida, los ocultó bajo su plumaje. Poco rato después pasaba la vieja y le preguntó al animal si había visto a dos niños. Él negó.

Cuando la vieja se alejó, antes de proseguir el camino la niña dio las gracias al gallinazo diciendo:

– Siempre tendrás buena vista y no te faltará alimento.

Sin embargo, pronto la vieja encontraba el rastro de los niños y acortaba distancia. La niña, entonces, divisó a un puma, al que dijo:

Tío puma, defiéndenos

de la mujer que nos persigue.

El puma, a zarpazos, puso en Puga a la vieja.

La niña agradecida, le dijo:

– Tío puma, serás el más valiente de todos los animales.

Más tarde, de nuevo cuando la vieja les daba alcance, la niña descubrió a un zorrillo del que solicitó ayuda.

– Déjame en paz” – rezongó el animal.

– Viejo zorrillo, te verás perseguido por los cazadores, que te apresarán sin remedio – predijo la niña -. Tu mal olor te delatará donde quieras que te escondas,

Luego la niña y su hermano cayeron de rodillas, suplicando la ayuda del Cielo. Entonces una cuerda cayó de lo alto y los niños treparon por ella y así pudieron llegar a la chacra donde criaban las patatas.

La vieja quiso que también a ella se le enviara una cuerda al objeto de perseguir a los pequeños. Y dicen que fue San Jerónimo que atendió su ruego. Pero la cuerda era vieja y con ella iba un ratoncillo, que empezó a roerla. ¡Zas!, repentinamente se partió.

Mientras caía, la vieja no cesaba de gritar hechicerías para no hacerse daño al llegar a la tierra:

– ¡Pampallaman, pampallaman, pampallaman!

Como había sido tan perversa nadie acudió en su auxilio. Sus huesos se incrustaron en la tierra y su sangre se derramó por valles y barranqueras, secándose plantas y hierbas.

Y así fue como surgieron los Andes, con sus cerros pelados, que son los huesos de la bruja, y valles estériles donde cayó la sangre formando junto a las costas los extensos arenales de las playas.

Las viejecitas del pueblo de Taricá gustan de contar esta leyenda y señalan que si allí se dan tantas patatas se debe a la ayuda de los niños que subieron por la cuerda en aquel mismo lugar.

Leyenda peruana –  ¿POR QUE EL MAR ES SALADO? Colección Tobogán – Ediciones ORION (1984)

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