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Más cuentos infantiles con: aprender

Los clavos en la puerta

Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio. Por ello su padre decidió entregarle una caja de clavos y un consejo, que cada vez que perdiera el control, clavase un clavo en la puerta de su habitación. El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta. Con el paso del tiempo, el niño [&h...

Tito el pececito

Javier tenía un pez llamado Tito. Cuando volvía del colegio se quedaba mirándolo nadar en su pecera redonda. Le encantaban sus colores y el movimiento de sus aletas. Lo veía como con su pequeña boca dibujaba la O. Y Javier le decía O de océano. Siempre que volvía del colegio subía a su habi...