luna
 

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La humilde flor

 Cuando Dios creó el mundo, dio nombre y color a todas las flores.  Y sucedió que una florcita pequeña le suplicó repetidamente con voz temblorosa:  No me olvides! ¡No me olvides!  Como su voz era tan finita, Dios no la oía. Cuando el Creador había terminado su tarea, pudo escuchar aquell...