luna
 

Más cuentos infantiles con: princesa

La rana que se convirtió en princesa

Erase una vez un príncipe que se llamaba encantador. Iba paseando por el bosque cuando de pronto escuchó una voz. Era la abuelita de la princesa que se llamaba Esmeralda y la abuelita se llamaba Carolina. Ella le dijo al príncipe ecantador. Espera, tu eres el principe encantador…!!! y el le...

El príncipe rana

Hace muchos, muchos años vivía una princesa a quien le encantaban los objetos de oro. Su juguete preferido era una bolita de oro macizo. En los días calurosos, le gustaba sentarse junto a un viejo pozo para jugar con la bolita de oro. Cierto día, la bolita se le cayó en el pozo. Tan profundo [&...

La pulga y el profesor

Erase una vez un aeronauta que terminó malamente. Estalló su globo, cayó el hombre y se hizo pedazos. Dos minutos antes había enviado a su ayudante a tierra en paracaídas; fue una suerte para el ayudante, pues no sólo salió indemne de la aventura, sino que además se encontró en posesión de...

Aladín y la Lámpara mágica

Érase una vez, una viuda que vivía con su hijo, Aladín. Un día, un misterioso extranjero ofreció al muchacho una moneda de plata a cambio de un pequeño favor. Como el muchacho y su madre eran muy pobres decidieron que Aladín aceptara la propuesta. -¿Qué debo hacer? -preguntó. – Sígu...

La serpiente blanca

Hace ya de esto mucho tiempo. He aquí que vivía un rey, famoso en todo el país por su sabiduría. Nada le era oculto; se decía que por el aire le llegaban noticias de las cosas más recónditas y secretas. Cada mediodía, una vez retirada la mesa y cuando nadie hallaba presente, un criado de [&h...

Los seis cisnes

Hallándose un rey de cacería en un gran bosque, salió en persecución de una pieza con tal ardor, que ninguno de sus acompañantes pudo seguirlo. Al anochecer detuvo su caballo y dirigiendo una mirada a su alrededor, se dio cuenta de que se había extraviado y, aunque trató de buscar una salida ...

¿Por qué los relojes hacen tic-tac?

HAS de saber que antes los relojes no hacían tictac como ahora, no hacían ruido, ni tic-tac, ni puf, ni cataplum. Contaban las horas en silencio, una tras otra sin equivocarse y sin saltarse ninguna, ni siquiera se olvidaban de contar las siete que es tan difícil de contar. Sucedió una vez, all...

El Abeto

Allá en el bosque había un abeto, lindo y pequeñito. Crecía en un buen sitio, le daba el sol y no le faltaba aire, y a su alrededor se alzaban muchos compañeros mayores, tanto abetos como pinos. Pero el pequeño abeto sólo suspiraba por crecer; no le importaban el calor del sol ni el frescor [...