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Don Miedo

En la habitación de Milena habitaba Don Miedo a veces se escondía debajo de la cama y otras en el ropero. Cuando los padres de la niña lo buscaban ante los sollozos de Milena, se escondía detrás de la puerta, en la cornisa de la ventana o detrás de las cortinas. Las noches de tormenta eran insoportables para Milena, porque Don Miedo se cobijaba dentro de la habitación para refugiarse del viento y junto a la sombra de los árboles que se sacudían por la tormenta y la luz de los relámpagos y su estruendo. Hacían de la escena más escalofriante aún. Durante esas noches, Milena, corría a la habitación de sus padres quienes, luego, la acompañaban a su cama y le leían un cuento esperando que se relajara y durmiese.

Cada vez que Milena entraba a la habitación, tenía como costumbre mirar (de la mano de su madre), dentro del ropero, detrás de la puerta y debajo de la cama. Era su ritual de cada noche, después de lavarse los dientes y antes de irse a dormir.

Un día descubrió que si ignoraba a Don Miedo, este desaparecía y por el contrario si se asustaba, Don Miedo sé hacia más grande y la asustaba el doble. Entonces tomó coraje y decidió ignorar a Don Miedo. Dejó de mirar debajo de la cama y en el ropero. Se metió en su cama a leer un cuento hasta relajarse y quedarse dormida.

Su mamá siempre pasaba por su habitación cuando ella estaba casi dormida y la besaba en la frente cada noche, lo que a Mile, le daba seguridad frente a Don Miedo. Al cabo del tiempo Don miedo se quedó sin alimento y se marchó por la ventana.

Don miedo se alimentaba del miedo de los niños y si éste desaparecía, Don miedo se marchaba por la ventana, para no volver jamás.

Colorín colorado si te has asustado, Don Miedo hará que este cuento no se haya acabado.

Florencia Moragas – Washington, USA 2006 (by Dixie Press)

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